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Galería

En esta sección se irán incorporando algunos pasajes del libro acompañados de fotografías de época.


Club Social y Deportivo Atlántida [pp. 219-220]

El primer club de importancia que compitió deportivamente por el balneario fue el Club Social y Deportivo Atlántida, fundado el 8 de mayo de 1942 por un grupo de jóvenes deportistas entre los que destacaban Guillermo Bermolen, Vicente Díaz, Vicente Guidotti, Elio Facelli, Cirilo Silva y “Piché” Rodríguez, entre otros. Inicialmente se practicaba únicamente fútbol y competía contra clubes de otras localidades no siempre cercanas a Atlántida, lo cual generaba gastos que eran muy difíciles de solventar para los dirigentes.
En la década del cincuenta se afilia a la Liga Regional Este, logrando desde el comienzo muy buenas campañas. En 1953, obtiene el campeonato con un recordado plantel que contaba en sus filas con Alejo Buelmo —el capitán del equipo— Normelio Buelmo, Álvaro Pérez, Rogelio Ferreyra, Rivera Pérez, Héctor Cabrera —goleador del equipo con 11 tantos—, José Seben, Hugo Vastarela, Néstor Facelli, Walter Hernández, Albo Piangeluz, Ricardo Cabrera, Raúl Valdez, Domingo Pegorraro, José Andrada, Ruben Albornoz, Ricardo Fernández, Santana, I. González, Báez, E. González, Gutiérrez, M. Pérez, Yacco y Ademar Albornoz, quien además de jugador, fue quien compuso el himno del club.
La camiseta de la institución era blanca con una franja en diagonal de color violeta, y oficiaba de local en la vieja cancha de fútbol que desde los primeros años del balneario se encontraba en el medio del bosque, en el terreno actualmente ocupado por el hipermercado de Tienda Inglesa.

CSD Atlántida 1954

Oncena titular del Club Social y Deportivo Atlántida en 1954


El Trébol [pp. 216-217]

[…] Las obras llevaron años —particularmente se demoró mucho la construcción de los accesos del puente, tema que causó muchas controversias ya que, según algunos, la obstrucción visual que ocasionaban era excesiva— y durante ese lapso, la entrada principal al balneario quedó inutilizada. Luego de muchas décadas, volvía a utilizarse el antiguo acceso por la calle Nº 11, y esta situación afectó a muchos de los comercios ubicados en la Avenida Central, llegando algunos incluso a cerrar, como lamentablemente le sucedió a la tradicional pizzería “Chez Jean”.
Finalmente, el Trébol es inaugurado en el año 1972 por el entonces ministro de Obras Públicas, el Arq. Walter Pintos Risso. Posteriormente se realizó un cocktail en el Country.
A pesar de la resistencia que había generado en un principio, los residentes y visitantes de Atlántida consideraron oportuna la construcción del intercambiador de tráfico, que por su singularidad en Uruguay poco a poco comenzó además a erigirse en un ícono distintivo del balneario […]

El Trebol en los setenta

“El Trébol”, moderno distribuidor de tránsito entre las rutas 11 e Interbalnearia, a mediados de los años setenta


Sobre peculiaridades de La Quimera  [p. 114]

[…] Otra peculiaridad de esta construcción, que incrementa su faz enigmática es que La Quimera enfrenta la costa platense presentando una perfecta orientación norte–sur.

Al igual que ocurre con algunas antiguas pirámides del imperio Maya,  admiradas por su perfecta disposición geográfica alineada con el movimiento terrestre, este aspecto hace que en el preciso momento en que ocurren los dos equinoccios —que marcan el comienzo exacto de la primavera y el otoño— los rayos de luz del amanecer y el atardecer atraviesen la cabeza del águila por sus ojos, cual hilo a través de una aguja.

El Águila y el sol

El Águila y su precisa alineación geográfica, en el primer atardecer de la primavera 2011


El deterioro de La Quimera  [pp. 170-171]

“[…] La erosión incontenible de las jornadas más furiosas del Río de la Plata iba haciendo recular progresiva e irremediablemente al empinado barranco costero y la cabeza de Águila fue quedando cada vez más cerca de la playa. Los caminantes que pasaban por allí, que en su enorme mayoría ignoraban la historia de La Quimera, se sorprendían con la extraña figura, y muchos saciaban su curiosidad escalando hasta ella.

Marcela y su familia veraneaban aún en El Barranco y constantemente veían invadida su propiedad por estos intrusos que ingresaban en los jardines de la residencia. Como respuesta, se defendían liberando a los perros para que los asustaran[1].

“A pesar de lo anterior, La Quimera fue víctima de algunos inevitables robos. De hecho, hasta principios de los setenta el edificio guardaba en su interior prácticamente el mismo aspecto que tenía cuando Benincampi la había cerrado en 1953. A medida que la curiosidad aumentaba, y entrar en La Quimera pasaba a ser una aventura corriente, poco fue quedando de todo aquello y Rodolfo Lastreto acabó retirando el mobiliario superviviente.

“[…] En el invierno de 1984 un temporal acaba llevándose parte de la barranca que sostenía la proa del barco con doble espolón, que caía sin remedio a las arenas de la playa Mansa.”

La Quimera


[1] Entrevista del autor con Alberto Lastreto.


Repercusiones en el mundo de la obra de Dieste en Estación Atlántida  [pp. 147-148]

“Como se ha mencionado, la obra de Dieste ha sido objeto de numerosos análisis académicos y de comparaciones.

“Se dijo que la Iglesia del Cristo Obrero tenía demasiadas similitudes con las Escuelas de la Sagrada Familia que Antoni Gaudí diseñó en 1909. Sin embargo, Dieste no conocería la obra de Gaudí hasta luego de los años sesenta, cuando el español comenzó a ser conocido internacionalmente de manera póstuma, a partir de publicaciones de otro arquitecto, Sert[1].

“En 1961 inicia la construcción de una iglesia muy similar en su formato a la de Estación Atlántida, pero mayor en sus dimensiones: la de Nuestra Señora de Lourdes en Malvín. Lamentablemente, la obra nunca acabaría por culminarse, y hoy sólo quedan como testigos la enorme torre de ladrillos y un edificio auxiliar.

“A partir de 1990 la obra de Dieste comienza a ser conocida en España. En 1993 viaja invitado a Alcalá de Henares, donde participa de un congreso y conoce a un grupo de españoles que, enamorados de la obra del uruguayo, comienza a trabajar con él para llevarla a la madre patria.

“Es así que se construyen en aquel país con el apoyo de Dieste cinco iglesias. La de la Sagrada Familia, en Torrejón de Ardoz, es una réplica —o maqueta a escala 1/1, como prefieren decir los arquitectos— basada en los planos originales de la del Cristo Obrero en Atlántida, proporcionados por Dieste.”

Obra de Dieste en España

Dieste


[1] Antonio J. Mas y Josep M. Adell, o. cit., p. 16.


Club Atlético Progreso  [p. 210]

“El Club Atlético Progreso fue fundado el 12 de diciembre de 1956 en la peluquería de Miguel “el Chaval” Hernández, en Estación Atlántida.

“En aquella jornada se encontraban reunidos Raúl Francisco “el cholo” González, Delmiro Hernández, Diego Fuentes y el propio Miguel Hernández, y deciden formar un equipo de fútbol.

“A la hora de elegir un nombre, surgieron tres posibles. Miguel Hernández sugirió ponerle “Los Chavales”. “El Cholo” González quería bautizarlo “Unión Obrera”, el mismo nombre de otro equipo de Piriápolis que él mismo había fundado y Diego Fuentes fue quien propuso el nombre “Progreso”, que fue el que finalmente se adoptaría.

“Los colores amarillo y negro de su camiseta están inspirados en los típicos utilizados en las barreras y otros elementos ferroviarios.

“El Cholo” González fue el técnico de la oncena que disputó el primer partido jugado contra un equipo improvisado de los hornos de ladrillo en Solís Chico.[1]”

Progreso


El origen del nombre “Atlántida”  [p. 57]

“No hemos encontrado referencias específicas que expliquen con precisión cuál es el origen del nombre del balneario y a partir de qué momento se lo comenzó a conocer como “Atlántida”. Lo que sí parece claro es que, al menos en sus más tempranos inicios, el nuevo lugar carecía de denominación “oficial”.

“Como ya se ha mencionado, la playa y toda la ensenada se llamaban de Santa Rosa, pero luego de la irrupción de aquel grupo de estudiantes de medicina que en 1908 conformaron la Arborícora Uruguaya, el lugar comenzó a conocerse popularmente como la playa de los Médicos.

“Llama la atención asimismo que a lo largo de la primera “Memoria Anual” de la Territorial Uruguaya se describe minuciosamente la intención de la sociedad anónima de construir el nuevo balneario pero sin asignarle nombre alguno en todo el texto[1].

“En el artículo de prensa del diario El Día reproducido anteriormente, lo denomina en más de una ocasión como “Playa Atlántica”, exaltando la condición que sus dueños querían imponerle de ser la primera playa “oceánica” del Uruguay. Si bien esta aseveración podría en principio parecer engañosa, vale recordar que recién en 1961, con la firma del “Tratado del Río de la Plata” entre Uruguay y Argentina, fue definido su límite exterior como la línea imaginaria que une nuestra Punta del Este con Punta Rasa, en Argentina. Más allá de esta discusión, el notable parecido con el nombre que finalmente inmortalizó al balneario da la pauta que en efecto, fue éste una forma primitiva de aquél. Más aún, tan sólo una semana después aparece en La Razón de Montevideo un artículo titulado “La soñada atlántida” —con minúscula en el texto original— en el que se habla nuevamente de la “playa atlántica”, aunque esta vez haciendo sí alusión a la condición de playa oceánica y no queriendo denominarla de esta forma[2]. Si bien no le asigna nombre alguno en el artículo, el uso del vocablo “atlántida” en el título da idea que la metamorfosis se estaba empezando a producir.”

El Dia 1912

Primer artículo publicitario de la “Playa Atlántica”, en setiembre de 1912


[1] “Memoria del Directorio de la Sociedad Anónima Territorial Uruguaya correspondiente al primer ejercicio, 1911, aprobada por la Asamblea General Ordinaria el 30 de marzo de 1912”, en Juan M. Gutiérrez, Atlántida…, o. cit., pp. 177-189.

[2] “La soñada atlántida” en La Razón, Montevideo, 14 de setiembre de 1912.


Concursos Nacionales de Belleza para la elección de “Miss Uruguay”  [p. 138]

“El del año 1956 en particular fue para muchos el certamen más disputado por el alto nivel de las aspirantes. Muchas postulantes despertaban simpatías entre el público, y no se vislumbraba una firme candidata.

“Especulaban los medios acerca de la difícil labor del jurado y elaboraban sus propios criterios:

Lo fundamental es que en el análisis de cada una jugaban rol principal los detalles: demasiado alta, demasiado baja, relación entre busto y cintura, actitud al desfilar, sonrisa natural o estudiada, un defecto en el perfil del rostro… Así podemos seguir indefinidamente. Las vemos en la calle y nos parecen preciosas, pero en el certamen tenemos la petulancia de ser exigentes.[1]

“El fallo final —previsto para el domingo 5 de febrero— se pospondría ocho días debido a las intensas lluvias que cayeron sobre Atlántida aquella primera semana de febrero. Según la prensa, esta postergación no hacía más que extender la “tensa” expectativa que había en torno a la elección.

“El día 12 se realizaría el desfile en mallas de baño, antesala de la definición de la noche siguiente. Resultan curiosas las crónicas de algunos periodistas, como el del reportero del diario La Mañana, cuyo análisis del desfile se asemeja más a la crónica de un partido de fútbol, que al de un certamen de belleza […]”

Miss Uruguay 1956

Tres modelos del concurso de 1956, jugando a las bochas en el Atlántida Country Club. En el centro, Titina Aguirre, futura Miss Uruguay de aquel año (Gentileza LIFA).

Ana Moreno

Coronación de Ana Moreno, Miss Uruguay 1954 (Gentileza, LIFA).


[1] El País, Montevideo, 5 de febrero de 1956.


Moda en los años treinta [p. 87]

“La vestimenta utilizada variaba mucho según las edades y las circunstancias. Cuando iban a Atlántida por el día, los hombres utilizaban traje con corbata y chaleco, camisas de cuello duro desmontable que se fijaba con un botón especial, zapatos de cuero bien lustrados, con una especie de polaina que cubría el empeine. Si la estadía se prolongaba por algunos días, los visitantes vestían saco sport con pantalones de franela.
“Ya entrados los años treinta, en la playa, los hombres vestían trajes de baño con pecheras al cuello que les cubrían por completo el tórax, del estilo de las “musculosas”, mientras que las mujeres, perfectamente maquilladas, usaban vestidos largos, a veces incluso con guantes, que las protegían del sol, para evitar tostarse. Las más jóvenes, por su parte, eran más proclives a entregarse un poco más a los rayos del astro rey.
“En general, los jóvenes comenzaron a vestir shorts, emulando la moda que los turistas argentinos habían traído al balneario. Las chicas adolescentes usaban pantalón de noche, y shorts de día. En Atlántida los shorts eran cosa común y una anécdota recuerda que, en una oportunidad tres autos fueron con un grupo de jóvenes a La Floresta. Los shorts de las damas provocaron un shock en ese balneario tan católico y al poco tiempo empezaron allá a usarse allí.”


Familia (con su chauffeur y mayordomo) en la playa Mansa en 1932 (Colección Jacobo Varela).


Señoras en la playa, a mediados de los años treinta (Colección Jacobo Varela).


Club Atlántida Juniors [p. 210]

“[…] Su camiseta era verde con vivos negros en cuello y hombros. El primer escudo tenía un círculo en el que se apreciaban tres banderas, —la de Uruguay, la de Alemania y la de Suiza— como forma de contemplar las nacionalidades de todos los socios fundadores. Uno de los dirigentes más importantes de las primeras épocas fue Don Ismael Deus.
“Atlántida Juniors se presenta para disputar la Liga de Soca, donde nacería una dura rivalidad con el club Parque del Plata. Tras muchos años de sequía en materia de títulos, se propone en 1975 cambiar los colores de la camiseta a amarillo y verde. En aquel mismo año Atlántida Juniors se proclamaba campeón por primera vez en su historia de la Liga de Soca, y naturalmente los colores elegidos para la ocasión quedarían para siempre.”

Atlantida Juniors 1979

Atlantida Juniors campeón de la Liga de Soca 1979 (Colección Mario Causa)


3 comentarios el “Galería

  1. Resido del año 1996 en el balneario Atlantida a casi 90 mts del aguila , he estado en ella en todos los momento ingratos,, como felices la reconstruccion en el 2004 , lamento decir , que si no hay una ayuda inmediata , el aguila se nos cae , se cae atlantida y los que vivimos permente en la zona . Cuando hay tormenta el agua del mar golpea sobre el aguila , hay muchas grietas,

  2. Hola! Tengo una duda que me esta comiendo la cabeza, en la foto de las 3 concursante de Miss Uruguay 1956 jugando a las bochas, ¿como se llaman las dos otras ademas de la ganadora Titina Aguirre?, esque mi abuela concurso en ese certamen y quedo segunda contra Titina porque no tenia 18 años sino 16 ella era hermosa y quiero saber si es la de la derecha, Gracias. Mi abuela es Cielo Rodriguez

  3. Muy interesante el artículo .. Gracias

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